El espectáculo tuvo lugar en un olivar perdido, situado en el centro de Madrid, uno de esos lugares mágicos escondidos en los corazones de las grandes ciudades. Marina recién llegaba de Granada para dar uno de los muchos conciertos que tiene programado para este verano. “Este año me quedaré sin playa” , me dice de broma, aunque está encantada de trabajar y no le importa perderse unos baños. Se dará otros, pero de multitudes, cuando el pública oiga en directo su último disco “La Voz del Agua” (2007).

Un disco en el que caben los palos más auténticos y el flamenco más arriesgado, y que empieza con “Las Madres Locas”, un tango argentino aflamencao dedicado a las abuelas de la Plaza de Mayo y a los desaparecidos durante la dictadura argentina. “Había escuchado este tango hace ya mucho tiempo, y desde que fui madre, supe que en algún momento lo tendría que cantar. Y surgió la oportunidad en este disco.”

Reconoce que en el mundo del flamenco sigue habiendo voces críticas con las mezclas de estilos. “Las críticas hay que aceptarlas, cada uno tiene derecho a pensar lo que quiera, y cualquier artista que se precie tiene que saber aceptarlas” .


Cati Kaoe
Marina poeta.

Me confiesa también que es una gran enamorada de la poesía, por eso participa de este experimento musical, y que lleva siempre consigo un libro de poemas de Mauricio Sotelo, con el que descubrió su pasión por los versos. “Siempre lo llevo, lo tengo lleno de anotaciones, de ideas, de cosas que me sugiere…” - dice pensativa.

La madurez con la que habla Marina se refleja también en su música. No extraña si echas un vistazo a su carrera: a los 13 años ya había grabado su primer disco y a los 15 ya habría viajado por Suiza, Francia, Reino Unido o Portugal con artistas de la talla de María Pagés o “La China”. Le pregunto cómo una música tan popular y tan difícil como el flamenco puede ser aceptada fuera de España, cómo alguien que no sea español puede entender la grandeza de ese arte. “Igual que nosotros le vemos cosas al flamenco que ellos no ven, ellos también le ven cosas al flamenco que nosotros no vemos” . Me convence, y me sentencia: “Le tienen un gran respeto al flamenco, cosa que a veces aquí, no pasa”

A Marina se la ve contenta y serena. Es la primera vez que la veo en persona pero esas cosas se notan. En su mirada tranquila, en sus pausadas respuestas, y en su interpretación. Parece como si llevara cantando toda la vida. Y así es.

Para aquellos que no pudieron asistir, Cafebabel.com les ofrece la última canción de su actuación. Poemas y notas musicales bajo los Olivos de Madrid.




El espacio “La música en los Espejos” se desarrolla hasta el próximo 10 de junio en el Olivar de Castillejo, en el marco del Festival SumaFlamenca 2008.