La próxima parada va a ser el mundo árabe y musulmán. Lo tenemos tan cerca geográfica e históricamente que merece la pena adentrarse en una cultura apasionante. Casa Árabe es una de las instituciones que se encargan de ello y aunque se inauguró hace relativamente poco -en enero de 2007- es ya toda una referencia. Organiza exposiciones, proyecciones de documentales, conciertos y conferencias, como las que se desarrollarán los días 26 y 28 de mayo para conmemorar “El 60 aniversario de la nakba (el desastre) del pueblo palestino”. Metro: Príncipe de Vergara


Otro lugar interesante, pero menos conocido, es el Centro Cultural Islámico, la llamada “mezquita de la M-30”. Sus impresionantes instalaciones albergan una biblioteca, un restaurante y una pequeña tienda donde se pueden comprar dulces típicos y gran variedad de té. Imparten clases de árabe y excepto la sala de la mezquita, que es un lugar exclusivo para la oración, se puede visitar el resto del edificio y acudir a los actos que organizan. Metro: Barrio de la Concepción

 Dukal



Por su parte, Casa de América ofrece un gran número de actividades para los que prefieren hacer un trasbordo y cruzar el charco. Hasta el 31 de mayo se celebra el Festival de Cine Brasileño y estos días han presentado la exposición fotográfica “Iberoamérica: la mirada urgente”. En abril, uno de los eventos más destacados ha sido en recuerdo a los secuestrados por las FARC en Colombia, bajo el título “Desde Madrid te quiero decir”. En la fachada de su sede, el histórico palacio de Linares, se colgaron las fotografías de diez de esos secuestrados, entre las que se encuentra la imagen de Ingrid Betancourt. Metro: Banco de España

El Instituto Cultural Rumano es una de las paradas del itinerario. Desde que en 2007 la ciudad de Sibiu ostentase el título de Capital Europea de la Cultura, Rumanía no ha parado de exportar buenas películas, como “4 meses, 3 semanas y 2 días” (2007) de Cristian Mungiu, y de darse a conocer por todo el continente. En el ICR de Madrid se acaba con el tópico de que Rumanía es poco más que “el país de Drácula”: conferencias (sobre el escultor Constantin Brancusi en abril), celebraciones (la Semana de Europa a principios de mayo) y exposiciones (actualmente, las caricaturas del artista Alexandru Lincu) dan muestra de ello. Para los que quieran aprender otro idioma se imparten clases gratuitas de rumano, lengua romance que no será excesivamente complicada para los hispanohablantes. Metro: Argüelles

Cristina Álvarez Merino